Mónica Ruiz Díaz -docente-. No todos tienen impresora o datos en su celular. Hay familias que viven de la changa y están encerrados, angustiados, pensando en el día a día y encima deben enseñar a dividir por dos cifras, enseñar clasificación de sustantivos y adjetivos, conjugación de verbos. Me ha tocado ayudar a unas mamás de un barrio muy vulnerable, que, encima de estar sin poder hacer changas, se enfrentan a este problema. ¿Es oportuno? ¿Queremos demostrar que la escuela y el maestro no somos necesarios? ¿Que el vínculo áulico no es importante? No se trata de eso. Hoy es tiempo de otra cosa. Los saberes curriculares pueden esperar. Si tenemos la posibilidad, mantengamos comunicación con las familias para ver cómo están, acompañemos, mandemos abrazos, mandemos sonrisas, hagamos saber que no están solos, recomendemos que escriban rutinas de la familia, propongamos leer algún libro. Enseñemos algún juego para hacer en familia o que construyan algo todos juntos co...