Antes que nada, vaya un pedido de disculpas públicas para Manuel Adorni. Después de lo que vimos esta semana, hay que poner las cosas en perspectiva y analizarlas en su verdadera dimensión: la mitad del cajón que Insaurralde usa para guardar sus medias alcanza y sobra para esconder toda la guita negra que tenía Adorni. Por eso, desde este humilde espacio, le pedimos disculpas a ese austero bribón que ejerció la Jefatura de Gabinete. Comparado con esa catarata de millones de dólares que tenía Insaurralde, lo de Adorni es apenas una cascada. Mejor dicho, es apenas un periodista con apenas una cascada. Una vez más la realidad nos demuestra que la comparación con el kirchnerismo sigue siendo el principal capital político del gobierno de Milei. La segunda reflexión es para el que ingresa en reemplazo de Adorni. No nos referimos al que lo vaya a suceder en la jefatura de Gabinete, cosa que no le importa a nadie, sino a quién va a ocupar su lugar en la joda cotidiana de todos los argentinos: ...