Argentina tiene la presión fiscal más alta entre 30 países
Con una presión de 56% sobre el sector formal, el país ocupa el primer lugar, según la UIA. Si se compara con 2023 creció 6 puntos.
Antes de presentar un documentado informe que nos ubica en la cima como el país de mayor presión tributaria entre 30 casos analizados, Martín Rappallini se atajó. En el salón Petiribí de la tradicional sede de la Unión Industrial (UIA), llamado así en honor a la boiserie con esa noble madera, el presidente de la entidad reconoció el compromiso del Gobierno en bajar impuestos. “El gobierno es consciente, no ve otra película, piensa igual que nosotros, solo esperamos que lo hagan”, disparó.
De hecho, ayer por la mañana hubo una poda en derechos de exportación a varios sectores industriales. Pero no alcanza. Con una presión impositiva de 56% sobre el sector formal, el país ocupa el primer lugar del ranking. Si se compara con 2023 y pese a la baja de algunos impuestos, esa presión creció 6 puntos. Así, la UIA propuso un nuevo consenso, un pacto fiscal federal industrial, buscando que la rebaja de impuestos alivie la carga especialmente a la industria que paga más de lo que representa dentro del PBI, un 18%, pero contribuyen con el 28%, en la recaudación y 40% en el impuesto a las Ganancias. A modo de comparación, el campo que es 8% del PBI, contribuye con el 14,5% en recaudación.
La presentación tuvo el timing de coincidir con la llegada de Die
Planteamos una alícuota única del 25% para Ganancias, la devolución automática de saldos a favor de IVA y permitir el cómputo del impuesto al cheque como pago a cuenta”, señalaron.
go Santilli como jefe de Gabinete y su relación aceitada con los gobernadores. Una manera de los industriales de poder influir en esa agenda, ya que el ministro Luis Caputo, recién los recibe el próximo agosto. En la UIA admiten reuniones permanentes a distintos niveles del equipo económico.
“Cuando se habla del 25% de Ganancias en el RIGI o del 15% en el súper RIGI, como alícuota máxima, se ve como un privilegio, cuando es lo normal en los países de la OCDE. En EE.UU. el impuesto a las Ganancias tiene como tasa máxima es 21%. Esta carga fiscal en la Argentina ha frenado el crecimiento”, acotó Rappallini.
El informe marca que Argentina es el primero en carga tributaria formal, pese a que quitaron impuestos y se basa en la comparación con 30 países, de la OCDE, la región, España, Suiza y los Países Bajos. “La muestra es representativa, los 30 países tienen el 81% del PBI mundial, y a nivel de población son el 61%”, dijo Carlos Abeledo, jefe del Departamento Impositivo de la UIA. En esa tabla, Argentina es la primera en impuesto al cheque, al patrimonio, ingresos brutos, derechos de exportación, y sellos. En Ganancias de sociedades pasó del primero al segundo puesto. En IVA, está en el cuarto lugar.
Los industriales hablaron de un sistema tributario regresivo, basado en impuestos al consumo. El IVA es el 31% de la recaudación nacional, Ganancias, 18,5%; el impuesto al cheque, 7%, Retenciones, 6,9 y Bienes personales, 1%.
Un capítulo aparte es lo que representan en la cadena de valor los impuestos de Ingresos Brutos y Sellos que son el 90% de la recaudación provincial y las tasas municipales que aportan el 34% de los recursos de los municipios.
“Por alícuotas y recaudación, somos el país 12 de los 30. Si se incorpora la informalidad, el sector formal, el que esta al día, soporta 56% de la carga tributaria”, ejemplificaron.
En cuanto a la mejora en Ganancias, donde Argentina ocupa el segundo puesto, Colombia lidera ya que no solo tiene la tasa de 35% para las empresas, sino que en la distribución de dividendos deben pagar 20%, cuando esa tasa en la Argentina es 7%. Igual en la UIA consideran que cada $100 de utilidades, $ 50 se van en impuestos.
El otro problema son los saldos a favor que tienen las empresas que demoran en ser reconocidos. En Ingresos Brutos la demora llega a $700 millones por compañía en el caso de las de gran tamaño. “Es capital de trabajo inmovilizado”, dijeron.
En sus propuestas apuntan a Ingresos Brutos que aplican las provincias y que abreva en el ingreso de las empresas. “Su pecado original es el efecto cascada que se potencia en el precio, y al igual que en el IVA, los saldos a favor de las empresas son enormes. Cavallo logró en 1993 que las provincias bajen ingresos brutos para que en marzo de 1996 llegara a cero, y poder reemplazarlo por un impuesto a la venta final, como el que se aplica en el último nivel de la cadena como el sale tax de Estados Unidos”, describieron para machacar que aún sigue muy vigente.

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