CONTRATOS Y CORRUPCIÓN


Claudia YauckESCRIBE Claudia Yauck
PUBLICADO EN EL ENTRE RÍOS
Pasó un mes desde que, con la detención de perfectos desconocidos, quedó abierta una ventana escandalosa que con el paso de los días deja ver cada vez un poco más los intersticios del poder y sus mañas y que se suma a una serie de títulos pocos felices protagonizados todos por la dirigencia local.
Los 1235 millones que se habrían fugado entre 2008 y este año no son el único capítulo de la miseria política. Se inscribe en esa saga la mesa de dinero del Senado, las causas que por peculado debe enfrentar el ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados; un par de juicios que involucran a legisladores y cientos de vecinos abusados en su buena fe que ponen su nombre a cambio de unas monedas que los llenan de vergüenza mientras los que se quedan con el resto de la torta gozan de la ventaja de los fueros y del escudo de la pauta.

Los hechos acontecen en el momento en que pasan. Algunos pueden planificarse, otros en cambio, suceden deliberadamente. Si la detención de los tres perfectos desconocidos fue la punta de un ovillo que se estaba desmadrando con intencionalidad desde hace tiempo o si en cambio fue mera casualidad que con ellos se abriera una infernal caja de Pandora, no se sabrá con certeza al menos públicamente.

Lo que se conoce, en cambio, y a cuenta gotas y hasta hoy, es la lista de personajes que con su sello habilitaron la maniobra, pero resta saber aún quién impartía la orden y cuál fue el destino de los millones que nos faltan a todos los entrerrianos.

Paradójicamente, cierta anestesia social y mediática suaviza el impacto de un robo sistemático cargado sobre las espaldas de los que menos tienen. Curiosamente fueron ellos, los únicos que dieron la cara, en primer plano, con nombre y apellido asumiendo como propia la vergüenza ajena.

Sobre lo que no se sabe, sobre el fondo de la cosa, sobre las personas que quedarán alcanzadas por este agujero negro de corrupción, habrá que esperar un poco más y confiar en que ningún pacto les garantice un ancho paraguas de impunidad.

Algunos de los que podrían verse afectados por el escandalete de los contratos saben que este es uno de los daños menores que sufrirán, porque ya atraviesan o han atravesado otras situaciones complejas ligadas siempre al peculado, con lo cual hacen olas para ser uno más del montón a la hora de las culpas y no el único con la marca en el orillo.

No hay dudas que hay especulaciones en torno a quién pagará más costos cuando se desentrañe esta maraña de corruptela. Sin embargo, alcanza a todos una pregunta que es casi la síntesis de la cuestión: ¿Nadie, en diez años, se preguntó o se sorprendió frente a la ecuación de un cuerpo que, con 17 senadores y 34 diputados, necesita 350 asesores? De esta polinómica debería desprenderse que la Legislatura entrerriana fuera al menos, con tanto asesoramiento, una de las más prolíficas del mundo o al menos una de las más iluminadas del país.

La cuenta viene a modo de ejemplo de que seguramente habrá nombres que demoren en conocerse pero claro está que el proceso administrativo pasó por muchas manos y durante muchos años.

Los contratos explotaron en la cara de los dirigentes que, concentrados en el diseño de campaña, tuvieron que voltear la cara frente a lo inesperado: No hay certeza acerca de cuántos de los que hoy aspiran a candidaturas expectantes están salpicados por la sangría de los que se llevaron durante años lo que otros aportaban con sacrificio.

Una decena de imputados, algunos sellos, cargos de tercera línea y un capítulo más de la bizarra novela legislativa completan los datos de la semana que cerró con la definición política más importante de la semana: El lanzamiento del gobernador Gustavo Bordet por un nuevo período, aunque aún con la trascendencia que tiene y con la enorme foto que logró, no alcanzó para mover la noticia de los contratos de los diarios.
Fuente: El Entre Ríos

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