“Nadie puede asegurarnos cuántos años vamos a vivir, pero ejercitar y hacer deporte harán que esos años sean infinitamente mejores que si tuviéramos una vida sedentaria y pasiva”

Dedicarse tiempo a uno mismo es, quizás, uno de los desafíos más difíciles de la actualidad. Las exigencias laborales, familiares, domésticas y demás hacen que de lo ideal a lo real la distancia parezca casi un abismo. En esta categoría suele quedar para muchos el ejercicio físico: a veces un deseo que parece imposible, otras veces una necesidad que no sabemos cómo resolver.
El cuerpo es el único patrimonio que tenemos y eso va mucho más allá de la estética”. Bajo esa premisa, Daniel Tangona, entrenador personal y autor de Las excusas engordan. Un plan integral de fitness para mejorar tu vida (Grijalbo), explicó a Entremujeres la importancia de combatir el sedentarismo en niños, adultos e incluso ancianos.
Daniel Tangona, "Las Excusas engordan", Editorial Grijalbo
Daniel Tangona, "Las Excusas engordan", Editorial Grijalbo
De un día con 24 horas, si no tenés media hora para vos es porque te querés muy poco”, arrancó el especialista para explicar que este objetivo con apariencia inalcanzable puede lograrse.
Tangona no propone “dietas milagrosas sino cambios de hábitos” y destaca como punto de partida el examen de aptitud física. “El certificado sirve para saber cómo está tu cuerpo si vas a hacer ejercicio y también para conocer la capacidad de tu organismo para soportar el sedentarismo”, aseguró.
Luego habrá que ver las particularidades de cada caso. El personal trainer resaltó que los entrenamientos no pueden ser preparados de manera general sino que deben ser sumamente personales: “Prescribir la medicación de un paciente es un arte; el ejercicio también. No todos necesitan lo mismo”.
Lo que Tangona recomienda para aquellos cuyo tiempo es acotado es incorporar el ejercicio a las rutinas diarias.
“Mandá WhatsApps arriba de la bici. Si tenés dos o tres horas para mandar mensajes, tenés que tener media hora para entrenar”, bromeó el entrenador. Al mismo tiempo, aconsejó convertir en movimiento parte del horario destinado a la comida en el trabajo: “En tu momento de almuerzo podés salir a caminar un ratito. Podés caminar, sin exigirte mucho, hacer unas sentadillas o unos push up en un banco. Es muy importante hacer ejercicios de fuerza”, sostuvo.
En tanto, al referirse a las actividades post cena, mencionó que es vital ejercitarse después de alimentarse. “El peor veneno que hay es comer e ir a acostarte, porque el corazón tiene que hacer el cuádruple esfuerzo para digerir”. En ese sentido, ejemplificó con una tarea muy sencilla: “Podés ir a pasear al perro y das dos o tres vueltas a la manzana. No sólo estás haciendo un trabajo cardiovascular y de musculación sino que además lo hacés con alguien que querés mucho y a quien le hacés un bien”, añadió.
Finalmente, Tangona puntualizó que las actividades al aire libre tienen un plus otorgado justamente por el “contacto con la naturaleza”. “Caminar, correr, andar en bicicleta o en rollers, trepar, remar o saltar” son parte de los recomendados. También destacó los aparatos de gimnasia dispuestos en las plazas porteñas, que permiten de manera gratuita un entrenamiento bajo la luz del sol o de la luna, y dependen del horario al que cada usuario pueda acceder.
Tangona destacó en su libro uno de sus principios fundamentales a la hora de hablar de entrenamiento: “Nadie puede asegurarnos cuántos años vamos a vivir, pero ejercitar y hacer deporte harán que esos años sean infinitamente mejores que si tuviéramos una vida sedentaria y pasiva”.

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