Los colegios privados ya se preparan para volver a las aulas

Acondicionan la infraestructura para una presencialidad segura.

Fotos santiago filipuzzi
En el Northlands, los pupitres están señalizados para evitar contacto

Con cursos o grados divididos, jornadas mixtas que combinan presencialidad con virtualidad, rotación de docentes para los niveles más altos y estricto control de las medidas de cuidado sanitario, muchas instituciones de educación privada de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires ya preparan el regreso a las aulas entre el 17 de febrero y los primeros días de marzo.

Control de temperatura para ingresar en los edificios, aulas acondicionadas como salas de aislamiento ante eventuales síntomas de contagio, señalización de circulación interna y áreas sanitizantes forman parte de los cambios que verán alumnos y docentes al regresar a sus escuelas. Todos coinciden en la necesidad de volver al aula, con cuidados contra el Covid-19.

Federico Sciola Belgrano day School “es nuestro deseo contar con la máxima presencialidad porque entendemos el valor y la importancia de estas instancias para la educación”

Ludovico Grillo escuela técnica roberto rocca “estamos con mucha ansiedad por el regreso a clases, porque sentimos que durante el año pasado parte de nuestra misión de enseñanza no se pudo cumplir”

Martín Zurita aiepba/junep “cada escuela presenta su propia y exclusiva realidad, pero nuestro principio rector es promover la presencialidad”

En estos días, los colegios trabajan en la puesta a punto de sus establecimientos para garantizar una vuelta segura tanto para alumnos como para docentes y directivos. El retorno está cada vez más cerca y la comunidad educativa está abocada a garantizar que las medidas sanitarias –señalización, reacondicionamiento de aulas, distanciamiento, ventilación, puestos sanitizantes, controles de temperatura, entre otras– definan una vuelta que atienda las necesidades que impone la prevención del Covid-19.

Muchos son los que al no poder convocar a un curso completo que suele tener entre 25 y 30 alumnos, por no disponer del espacio suficiente en las aulas, se inclinan por dividir al alumnado, y elegir una modalidad mixta, presencial y virtual, en forma alternada. Otro tema que preocupa es la rotación de docentes y la posibilidad de que sean un posible vector de contagio al ir de aula en aula; en ese caso deberían aislarse las burbujas con las que estuvo en contacto. De todas formas, hay que considerar que la gran mayoría de los docentes que rotan son de secundaria, donde no hay contacto físico entre alumnos y profesores, y con los que deberán extremarse las medidas de cuidado.

En el caso del colegio secundario Santo Tomás de Aquino, de Colegiales, desde el 17 próximo y por dos semanas comenzarán las clases de forma virtual aquellos alumnos que tengan contenidos pendientes de aprobación. “Esta decisión está fundamentada en la priorización de la salud de los miembros de la comunidad educativa y en la expectativa respecto de lo que va a suceder en el ámbito del AMBA luego del retorno de las vacaciones de verano, donde hubo mucha circulación, aumentos de casos, según lo que hemos podido conocer a través de los medios de comunicación. Por eso es fundamental saber qué va a suceder con la evolución de los casos durante los meses de febrero y principios de marzo”, señala el rector Pablo Andrés Manzano. A partir del 8 de marzo, el colegio daría inicio al ciclo lectivo 2021 en modalidad presencial o mixta de acuerdo con las condiciones epidemiológicas del momento y las indicaciones del Ministerio de Educación de la Ciudad.

La Universidad Católica Argentina (UCA), de la que depende el colegio, estuvo trabajando en aulas híbridas que permiten el dictado de clases virtuales y presenciales en forma simultánea, ya sea para aquellos miembros de la comunidad educativa que por pertenecer a grupos de riesgo continúen en la modalidad remota o para aquellos grupos de alumnos que deban ser divididos para cumplir con el distanciamiento dentro de las aulas. “Tenemos previsto el regreso a las aulas con un modelo mixto, o sea que los alumnos van a ser divididos en dos grupos para mantener el distanciamiento. Concurrirán de manera presencial al colegio todos los días, ya sea por la mañana o por la tarde de manera alternada, unas cuatro horas cada turno, estableciendo horarios para evitar la aglomeración de alumnos al ingreso y egreso del colegio y permitiendo el control de temperatura a la entrada”, dice.

Rotación docente

La cantidad de estudiantes sería aproximadamente de 20 por curso dependiendo del tamaño de las aulas. Entre las preocupaciones está la rotación de docentes. “Como la gran mayoría de los docentes trabaja en más de un centro educativo, también constituyen un posible vector de transmisión del virus en caso de que no se cumplan estrictamente con los protocolos preventivos establecidos o se detecte algún caso positivo en alguno de los centros a los que concurren”, sostiene Manzano.

De acuerdo con la experiencia que dejó el 2020, el Belgrano Day School pone hoy el foco en garantizar que se pueda cursar todo el plan de estudios en forma online, para no depender de las condiciones epidemiológicas, que pueden ir variando a lo largo del año. “No obstante, es nuestro deseo contar con la máxima presencialidad porque entendemos el valor y la importancia de estas instancias para la educación. Sin embargo, debemos cumplir con los protocolos sanitarios y las indicaciones provenientes del Ministerio de Educación”, dice

Federico Sciola, administrador general del Belgrano Day School. La institución ya cuenta con instalaciones acondicionadas para el regreso a las aulas, con estaciones sanitarias, señalética de ingreso y circulación, aforo para espacios. En cuanto a la cantidad de chicos por curso, Sciola asegura que si la distancia permitida es de 1,5 metros entre cada alumno, sus aulas podrían albergar a 25 estudiantes, de lo contrario los grupos se dividirán a fin de mantener la distancia. En lo que respecta a la cantidad de horas, apuntan a la máxima que permita el protocolo. “El principal desafío para el colegio es poder cumplir con el calendario de clases y al mismo tiempo cuidar la salud de los alumnos y el personal del colegio”, finaliza.

Si bien para la provincia de Buenos Aires, el regreso a clases está previsto para el 1º de marzo, en el caso del colegio Northlands, de acuerdo con el calendario escolar de todos los años, la vuelta será el 17 de febrero. “El Plan Jurisdiccional de la Provincia de Buenos Aires para un regreso Seguro a Clases Presenciales establece un máximo de 15 chicos por burbuja, nosotros pensamos dividir las clases en dos. Si hay un aula de 24 alumnos serán burbujas de 12. Esto rige tanto para primaria como para secundaria, porque en el caso de jardín son grupos más chicos de un máximo de 9, más el docente”, dice Lucila Minvielle, directora general de Northlands.

“Los turnos serán aproximadamente de cuatro horas. Como dividimos los cursos en dos, al tener doble turno en el colegio, la idea es que una mitad de los chicos vaya a la mañana y otra a la tarde y a la semana siguiente lo hagan en forma inversa. Obviamente, se trabaja a contraturno con la propuesta virtual: los que van a la mañana probablemente a la tarde tengan algunos Zoom o tareas y los que van a la tarde realizarán estas actividades remotas por la mañana”, añade Minvielle. Y asegura que todo el plan está sujeto a la situación epidemiológica. “En el caso de los docentes, tal y como está descripto en la resolución, no se consideran contacto estrecho porque tienen que ir con barbijo, máscara de acetato y no pueden estar a menos de dos metros de los alumnos, por lo que pueden rotar, y dar clases en diferentes cursos”, explica. “Para nosotros, lo más difícil es trabajar en la incertidumbre, no saber bien qué va a pasar eso es lo más complicado en la tarea de gestionar un colegio. Creo que hay un gran acuerdo en la comunidad educativa del deseo de volver a las clases presenciales, pero eso depende de la situación sanitaria”, finaliza.

Detalles

La vuelta a la presencialidad también es un deseo para la comunidad de la Escuela Técnica roberto rocca, de Campana. “Estamos con mucha ansiedad por el regreso a clases, porque sentimos que durante el año pasado parte de nuestra misión de enseñanza no se pudo cumplir; lo que nos preocupa es la parte técnica de talleres”, asegura Ludovico Grillo, su director. La escuela está preparada con la señalética, medidas de seguridad como dispenser automático del alcohol en gel en las aulas y lugares comunes, con alfombras sanitizantes; se mejoró la ventilación en los espacios y en el comedor están comprando los acrílicos para mantener la distancia.

“Estamos pensando que el regreso va a ser semipresencial, organizando nuestras plataformas para que nuestros docentes puedan armar sus clases online. Nos faltan datos de cómo va a ser el reglamento que establezca el Gobierno, pero tenemos en claro algunas prioridades como son los talleres. El tiempo que los chicos puedan venir a la escuela será en primera instancia para cumplir con las prácticas de taller”, enfatiza Grillo. Y añade, “en cuanto a los docentes el primer punto es que tenemos algunos que pertenecen a grupos de riesgo. Esos sabemos que no podrán venir a la escuela. Hay otros que no son grupo de riesgo, pero que no habiendo clases para sus hijos de manera habitual tendremos que ver cómo manejar esa situación. Por último, si un docente está con varios grupos se convierte él en un posible vector de contagio”.

Para Martín Zurita, secretario ejecutivo de Aiepba/junep (Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la Provincia de Buenos Aires y Junta Nacional de Enseñanza Privada), luego de un ciclo lectivo de actividades remotas, los estudiantes necesitan revincularse social, emocional y afectivamente, en cada una de sus instituciones. “Nuestro objetivo es: todos los chicos al aula y al mismo tiempo, sin dejar en el olvido los recursos informáticos que hemos aprendido. Somos conscientes de que cada escuela presenta su propia y exclusiva realidad, pero nuestro principio rector es promover la presencialidad como norma en la medida de las posibilidades”, señala.

Zurita estima que si esto no fuera posible por norma estatal o circunstancias particulares de cada escuela, se optará por un esquema semipresencial. El encuentro en el aula será para desarrollar actividades pedagógicas de aprendizaje; las instancias remotas se centrarán en el contenido más accesible y la presentación de las consignas a realizar y el material a utilizar. “Cuando el alumno no esté en la escuela, contará con propuestas sincrónicas o asincrónicas remotas, de manera de incrementar los estímulos”, agrega.

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