Perdón que te salpique

Mientras al gobierno le queda poco tiempo para seguir haciendo destrozos, la oposición tiene por delante un gran futuro para arruinar.


Alejandro Borensztein (Clarín).

Antes que nada vaya un reconocimiento al gobierno por la gran noticia que dieron este jueves, a pesar del calor. “El objetivo era evitar una inflación de tres dígitos como pronosticaban algunas consultoras y los medios de comunicación”, dijo exultante la vocera presidencial Gabriela Cerruti cuando nos comunicó que por suerte no llegamos al 100% de inflación anual sino que solo tenemos 94,8%. Felicitaciones por el logro. De corazón.

La posterior frase “más temprano que tarde el pueblo va a reconocer esta epopeya del gobierno” la guardamos para un domingo que no tengamos temas para divertirnos, cosa que por suerte, nunca pasa. En todo caso, si es por aprovechar esta máxima se podría poner una foto grande de Cerruti con su frase al pie, en el hall de entrada del CCK, cerca de la gigantesca placa de mármol donde aparecen los nombres de las autoridades nacionales que inauguraron la obra: Cristina, De Vido y José López, el del convento. Posta, ahí está la placa de los tres condenados juntos. En tren de ser justos y completar el circuito, a esa placa habría que agregarle el nombre del chofer Centeno.

Volviendo al punto, alcanzada la gran meta inflacionaria, se entiende mejor por qué el gobierno decidió ahora abocarse a lo importante. Solucionada la economía llegó el turno de mejorar la justicia. Con las manos más libres y el viento del éxito económico en la camiseta, allá van Alberto y Cristina en pos del “mejoramiento institucional”, aquel compromiso asumido por Ella durante la campaña electoral de 2007 cuando ganó su primera presidencia. Es un temita que había quedado pendiente pero se ve que pasaron cosas y no tuvo tiempo de ocuparse.

Dado que la justicia es uno de sus temas preferidos, es de suponer que tanto la exitosa abogada como el profesor de Derecho, deben tener las ideas muy claras y sabrán posicionarse en el lugar correcto del problema. Al igual que hicieron en 1983 cuando le dieron la espalda a la CONADEP y al Juicio a las Juntas o en 1990 cuando apoyaron los indultos a los genocidas, ahora este simpático dúo de ex menemistas que suelen presentarse como progresistas bajo el seudónimo artístico de Cristina & Alberto, van a probar suerte jurídica con otra aventura institucional: intentar derrocar a la Corte Suprema de Justicia. Hermoso.

¿Tienen alguna chance? Lamentablemente ninguna. ¿Por qué lo hacen? Posiblemente para que los pibes para la liberación sigan teniendo alguna motivación que los haga cantar y saltar. El éxito del 94,8% no alcanza. Y mucho menos con este calor.

Sin embargo, el tema de limpiar la Corte arrancó mal. Human Rights Watch, la ONG internacional unánimemente respetada que vela por los derechos humanos en todo el mundo, ya los denunció antes de empezar. Para colmo, algunos sectores del peronismo le están dando la espalda al asunto y el mundo democrático y capitalista los está tratando de fachos autoritarios al punto de colocar al ministro Massa frente una tremenda disyuntiva: ordenarle a sus diputados que apoyen la embestida contra los jueces o llamar por teléfono a todo el planeta y decirles que sus socios del Frente de Todos se volvieron locos. Conociendo al personaje, lo más probable es que haga las dos cosas a la vez. El tipo supone que en la humareda todo se confunde y encima cree que no nos damos cuenta.

Una pena que el gobierno se meta en este lío porque si les va mal en la avanzada contra la Corte (y obviamente les va a ir mal) no van a poder capitalizar la epopeya de haber evitado el 100% de inflación y tener solo 94,8%. En cambio si apuntaran mejor y lograran anotarse un par de porotos en temas más accesibles, con el tiempo, quien te dice, la gente se olvidaría de que este gobierno rechazó vacunas porque eran norteamericanas y mandó a la muerte a miles de argentinos.

El gobernador de La Rioja puso afiches en la calle con la cara de los cuatros miembros de la Corte para escracharlos y es de esperar que pronto lo imiten otros propietarios de provincias como Capitanich o Zamora. Raro lo del santiagueño Zamora porque, siendo senador, fue uno de los que votó a estos mismos jueces a los que ahora quiere echar. O sea, es uno de los que Capitanich definió esta semana como “los cómplices de nuestro espacio que en su momento los votaron”. Cosas lindas que pasan en la derecha peronista. En cualquier momento vuelve 678.

¿Debemos preocuparnos por todo esto? Sí pero no tanto. Es evidente que la capacidad de daño del oficialismo se va limitando. Sin embargo, once meses es suficiente tiempo como para hacer unos cuantos destrozos. Nunca nos olvidemos de que cuando Alberto “el exitoso” asumió, nuestro billete de mayor denominación, o sea el de 1.000 pesos, equivalía a 16 dólares y hoy vale 2,85 dólares. Estamos a un minuto del dólar García Moritán. Los kirchneristas que tanto se le burlaron cuando pronosticó un dólar a 400 van a tener que pedirle perdón de rodillas. De hecho, al ritmo que viene la cosa, ya deberían ir reservando mesa en alguno de los restaurantes del legislador si es que quieren disculparse personalmente antes de que toque los 400.

En cambio, quienes sí disponen de mucho tiempo son los de Juntos por el Cambio. La oposición tiene mucho futuro por delante para arruinar. Si bien el partido todavía no se jugó, en este momento Juntos por el Cambio es favorito. Por eso hay que mirarlos bien. No sea cosa que en 2023 vuelvan aquellos grandes hits de 2015 y en 2027 gane la fórmula Cristina-Máximo.

Esta semana, la oposición comunicó algunas ideas concretas. Vale la pena ir prestándoles atención. Larreta se hizo fotografiar haciendo surf sobre una tabla sostenida por un tipito escondido detrás de la ola tratando desesperadamente de no ahogarse (tanto el tipito como Larreta). Por su parte, se conoció un video de Santilli donde aparece envuelto en una bandera argentina contra una falsa Torre Eiffel, manos en los bolsillos, imitando a Francella y diciendo su clásico “hermosa mañana, ¿verdad?”. Remataron la faena con una foto que imita la histórica tapa del disco Abbey Road de los Beatles donde se veía a George, Paul, Ringo y John cruzando la calle por la senda peatonal. En este caso, los genios de Juntos por el Cambio la hicieron con Santilli, Lousteau, Morales y Larreta. Más allá del mensaje, que no lo entiende ni el loro, la foto deja una pregunta excluyente: ¿Quién drogó a Lousteau?

Lo raro del asunto es que, en general, esta gente suele tener plata para publicistas, consultores de imagen, marketing, etc. Conclusión: o se les cortó la guita antes de arrancar o los asesores los están choreando. Lo más preocupante del asunto es que se supone que el marketing era lo que mejor hacían. De hecho, hay mucha gente que piensa que era lo único que hacían.

Por supuesto, no debemos igualar. No es lo mismo llevarte puesta la República intentando arrasar con la Corte Suprema de Justicia que hacerte el boludo en la playa. Sin embargo la historia nos enseña que todos los males empiezan cuando aparece uno haciéndose el boludo.Ya sea en Mar del Plata, en Munich o en Rio Gallegos.

Moraleja de verano: Amigo lector, tratemos de proteger a la Justicia y si aparece uno en la playa haciéndose el boludo, como dice Shakira, que no nos salpique.

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